GUÍA DE ARGUMENTOS – SI NO LO HAGO YO, OTRO LO HARÁ



El argumento o conjunto de argumentos que componen el «si no lo hago yo, otro lo hará» puede estudiarse como un tipo de argumentación por las consecuencias compleja. Más que un argumento, es un perfil de diálogo: una secuencia de argumentos y contra-argumentos más o menos frecuentes y distinguibles. En esta entrada, sin embargo, lo analizaremos como un esquema argumentativo.

El «si no lo hago yo, otro lo hará» tiene lugar cuando un argumentante concluye que es preferible realizar una acción determinada, pese a tener consecuencias negativas para un tercero, porque si no la realiza, otro la realizará. Este tipo de argumentación puede ser legítima cuando solo están en discusión consecuencias económicas (en sentido amplio), no así cuando están involucradas posibles objeciones morales.

Esquema básico del argumento «si no lo hago yo, otro lo hará»:

Premisa 1: hacer A tiene consecuencias (económicas) positivas para mí, pero tiene consecuencias (económicas) negativas para b
Premisa 2: las consecuencias negativas son mayores que las positivas
Premisa 3: si no realizo A, de todas maneras un tercero (c) realizará A
Conclusión: es económicamente preferible que yo realice A

Preguntas críticas (evaluación argumentativa)

(1) ¿Son aceptables las premisas? Específicamente:

(1.1) ¿Realmente habrá consecuencias económicas positivas si se realiza A? ¿Es seguro, probable, plausible?
(1.2) ¿Realmente si no realizo A, lo hará un tercero? ¿Qué tan probable o plausible es que ese tercero realice A?
(1.3) ¿Tendrán lugar las mismas consecuencias negativas en caso de que el tercero realice la acción A? ¿Qué tan plausible o probable es que tengan lugar esas consecuencias negativas?

(2) ¿Está bien fundamentada la conclusión? Específicamente:

(2.1) ¿No hay otros argumentos (por ejemplo, morales) que justifiquen no hacer A?
(2.2) ¿No será preferible omitir una decisión hasta que haya más evidencias o razones?

Como hemos señalado, este tipo de argumentación o perfil de diálogo puede ser legítimo si solo existen consecuencias económicas involucradas. En cambio, es falaz, cuando se discute qué debemos (moral o legalmente) hacer. Específicamente, si realizar la acción no implica solo consecuencias económicas negativas, sino que se objeta por la posible inmoralidad o ilegalidad de la acción en cuestión, contestar que si no se lleva a cabo dicha acción, de todas maneras otro lo hará, es incorrecto. Este movimiento puede ser llamado la falacia del corrupto, porque frecuentemente los actos de corrupción son justificados de esa manera: es verdad que cometeré un acto de corrupción, pero si no lo aprovecho yo, otro se aprovechará.

El problema de la falacia del corrupto es de irrelevancia: si aceptamos que una acción puede ser inmoral o ilegal, entonces, para decidir qué debemos hacer, es irrelevante que otra persona también pueda llevar a cabo la acción.

Ejemplos y reflexiones en el blog:

«Pero si no lo hago yo, otro lo hará», más que un simple argumento (aquí)

La falacia del corrupto (aquí)