GUÍA DE ARGUMENTOS - ARGUMENTOS AD HOMINEM



Los argumentos ad hominem o argumentos de ataque a la persona son aquellos en los que se objeta la opinión, afirmación o posición de un hablante sobre la base de alguna característica personal o del contexto de ese hablante.

No todo argumento ad hominem es falaz. Si un hablante afirma u opina algo que se sostiene en la confiabilidad o alguna característica personal propia, entonces puede ser legítimo atacar esa característica del hablante como estrategia de ataque a su afirmación u opinión.

Esquema básico del argumento (en principio, legítimo) ad hominem:

Premisa 1: el hablante H señala, afirma, opina que, mantiene la posición X
Premisa 2: H tiene una característica personal o de contexto, c, que hace dudar de que X sea verdadero o aceptable
           Conclusión: es preferible no aceptar (o desechar) X

Preguntas críticas (evaluación argumentativa):

(1) ¿Son aceptables las premisas? Específicamente:
(1.1) ¿Realmente H señala, afirma, opina que, mantiene la posición X?
(1.2) ¿H tiene la característica personal o de contexto, c?

(2) ¿Son relevantes las premisas para llegar a la conclusión? Específicamente:
(2.1) ¿Que H tenga la característica c es relevante para no aceptar o desechar X?

(3) ¿Está bien fundamentada la conclusión? Específicamente:
(3.1) ¿No existirán pruebas o razones a favor de X que sean independientes de la característica c de H?
(3.2) ¿No existirá algún tipo de presunción a favor de X independiente de la característica c de H?

Por ejemplo, lo que señala un testigo en un juicio, y en otras situaciones discursivas, se basa en la confianza que genere el testigo; de manera que el testimonio puede ser legítimamente desechado mediante un argumento ad hominem que pruebe que el testigo tiene un interés particular en un resultado del juicio o que, en general, no es una persona confiable.

En una próxima entrada de esta guía hablaremos de los casos ilegítimos de argumentos ad hominem: las falacias ad hominem.


Ejemplos y reflexiones en el blog:


- Mulet vs Milá. Argumento experto y falacia ad hominem (aquí)