LYDIA ES UNA QUIMERA – LECCIONES ARGUMENTATIVAS PARA ABOGADOS


Lydia Fairchild tenía veintiséis años, dos hijos y otro en camino. Como estaba desempleada solicitó asistencia pública al estado de Washington. Uno de los requisitos para otorgarle la asistencia era que cada miembro de su familia se hiciera una prueba de ADN para determinar que realmente estuviesen emparentados. Al estar listos los resultados unos agentes del Departamento de Servicio Social se reunieron de urgencia con Lydia para informarle algo terrible: según las pruebas de ADN, todos los miembros de su familia estaban relacionados, excepto ella. Los resultados mostraban que los dos niños eran hijos del novio de Lydia, pero que entre Lydia y los niños no había relación de parentesco. El panorama había cambiado, Lydia era sospechosa de fraude; se le acusaba de ser una madre sustituta pagada que pretendía recibir asistencia pública por unos niños que no son sus hijos. Cuando iba a nacer su «tercer hijo», un funcionario de la corte que llevaba el caso estuvo presente durante el parto. La prueba de ADN arrojó que ese niño tampoco era hijo de Lydia. Los funcionarios comenzaron a sospechar que el fraude era mucho más sofisticado, Lydia podía ser un vientre en alquiler.

¿Qué harías si tuvieses que defender a Lydia? Uno tras otro, los abogados rechazaban defenderla porque estaba claro el resultado de la prueba. Bueno, peor, los resultados. Porque, ante la duda de que las primeras pruebas estuviesen viciadas por algún error humano, se repitieron en dos laboratorios distintos con los mismos resultados: Lydia no era la madre de esos niños. ¿Que los certificados de nacimiento de los niños señalaban que sí eran sus hijos? ¿Que el médico obstetra atestiguaba que estuvo en los partos? Amigos, la prueba de ADN arroja una probabilidad de 99,9 por ciento de confianza cuando hay una relación de parentesco y, más aún, señala que hay 0% de probabilidades de que estén relacionados familiarmente los involucrados cuando se excluye tal relación (como el caso de Lydia). Ni las pruebas documentales ni los testigos son razones de más peso que los resultados de una prueba de ADN. ¿Ya? ¿Eso es todo? ¿Lydia no es la madre de esos niños? No tan rápido, primero entendamos algo sobre la prueba de ADN (sin ánimo de dar una clase sobre biología, para lo cual no tengo los conocimientos necesarios) y sobre los argumentos que podemos construir a partir de tales pruebas.

Las moléculas de ADN contienen el código genético de cada ser vivo. Ese código determina múltiples aspectos, desde físicos (estatura, color de los ojos o de la piel, etc.) hasta conductuales (miedos, rasgos de la personalidad, entre otros). El ADN está en todas las células de los órganos de tu cuerpo y, en principio, es el mismo en cada parte de ti. Todos los seres humanos compartimos un 99,9% del mismo código genético. Lo que nos distingue entre seres humanos se encuentra en el 0,1% del código restante (nos distinguimos entre un 1% y 2% de chimpancés y otros grandes simios; y mucho menos de Neandertales –0,3%–, de los que, además, tenemos algunos genes). Es con respecto a ese 0,1% que las pruebas de ADN funcionan: sin entrar en pormenores, ante la duda sobre si la muestra de ADN de un sujeto (A) coincide con la de otro sujeto (B), se determinan conjuntos de patrones en ciertas zonas de la secuencia de ADN de A y se los compara con los patrones en el ADN de B. Mientras más lejano sea el parentesco entre dos personas, menos parecidos serán los patrones de sus secuencias de ADN (en caso de que sean secuencias idénticas, solo hay dos posibilidades: A y B son la misma persona o A y B son gemelos idénticos –monocigóticos–).  

Un gato quimera

¿Qué tipo de argumentos a partir de las pruebas de ADN se usan en las discusiones jurídicas? Simplificando un poco, normalmente, el esquema argumentativo que se usa (y que podemos llamar «esquema a partir de la prueba de ADN») tiene la siguiente forma:  

Premisa 1: la prueba de ADN señala X
Conclusión: por lo tanto, es verdad X

En el caso de la exclusión del parentesco, el esquema anterior puede ser especificado un poco más:

Premisa 1: la prueba de ADN señala que se excluye la existencia de parentesco entre A y B
Conclusión: no hay parentesco entre A y B (A no es el padre o la madre de B)

¿Quiere decir que cuando se llega a la conclusión de que no hay  parentesco entre A y B no hay posibilidades de rechazar o atacar tal afirmación? No. Veamos primero los tipos de argumentos que pueden tener lugar.

En lógica y teoría de la argumentación hay una distinción básica entre argumentos según el tipo de inferencias que contienen. Hay argumentos cuyas inferencias son deductivas (argumentos deductivos) y hay argumentos cuyas inferencias no son deductivas (argumentos no deductivos o derrotables). ¿Qué quiere decir que una inferencia sea deductiva? Sin entrar en tecnicismos, quiere decir que si a partir de un conjunto de premisas se infiere una conclusión, esa conclusión será imposible de rechazar aunque se agregue más información a las premisas. Por ejemplo, si aceptamos que ninguna persona (sin excepción) puede estar en dos sitios al mismo tiempo, y aceptamos que María es una persona, es necesario concluir que María no puede estar en dos sitios al mismo tiempo. Ninguna información que se agregue, siempre y cuando mantenga las premisas originales, será capaz de hacer variar esa conclusión. Eso no quiere decir que si se quitan premisas tampoco caerá la conclusión, la definición no nos garantiza nada en ese caso. Por ejemplo, si eliminamos la premisa «María es una persona», por supuesto, ya no será sostenible la conclusión, pues no tendríamos suficiente información sobre María (María pudiera ser el nombre de un programa de televisión o de un espíritu, para quien crea en espíritus).      

En cambio, en los argumentos derrotables no hay garantías de que si se agrega información se mantendrá la conclusión previamente inferida. Por ejemplo, si aceptamos que, normalmente, las mujeres que se llaman María provienen de familias católicas, y aceptamos que esta mujer se llama María; podemos concluir, mientras nada diga lo contrario, que esta mujer proviene de una familia católica. Pero, evidentemente, la conclusión es derrotable: si nos enteramos que a esta mujer le pusieron ese nombre, no por la virgen María, sino por la telenovela «María la del barrio», y, además, la familia de María es china, ya no podemos mantener la conclusión de que, plausiblemente, María proviene de una familia católica (lo que no es igual a decir que María no proviene de una familia católica). Nosotros, seres humanos, en nuestra vida cotidiana, usamos mucho más los argumentos y razonamientos de conclusiones derrotables que los de conclusiones deductivas, porque usualmente no tenemos, ni podemos tener, información completa sobre cada problema que se nos presenta. Por eso es difícil programar una inteligencia artificial: necesita saber actuar sin determinar todas las consecuencias posibles y sin detenerse a revisar toda la información de su entorno.

Pues bien, aunque la prueba de ADN excluya el parentesco entre dos personas, A y B, y pese a que su confiabilidad sea de 100%, no quiere decir que seamos capaces de concluir deductivamente que A y B no están relacionados familiarmente. Ninguno de los esquemas que hemos mencionado más arriba es deductivo, porque es posible que nueva información fuerce a modificar o desechar la conclusión sobre el parentesco. Por ejemplo, en ambos esquemas se puede agregar que la muestra de donde se extrajo ADN fue mal colectada o estaba viciada de algún modo. Esta información no altera las premisas originales, pues sigue siendo verdad que la prueba de ADN indica que no hay parentesco; sólo que, pese a ello, ahora hay información que impide concluir que es verdad lo que indica la prueba de ADN (lo que no quiere decir que sea falso lo indicado por la prueba). Cuando se nos dice que la prueba de ADN es 99,9% o 100% confiable se presupone que la prueba no esté viciada. Atacar esa suposición fue una de las estrategias argumentativas que usó la defensa de O.J. Simpson en el famoso juicio. Pero, no solo eso.

El caso de Lydia Fairchild es increíble porque había seguridad en cuanto a que las pruebas no estaban viciadas de alguna manera: sus resultados habían sido replicados en diversos laboratorios y con respecto a los tres niños. ¿Qué evidencia podía agregarse para derrotar la conclusión de que Lydia no era la madre de esos niños? Después de muchos quebraderos de cabeza, los abogados fueron informados de un caso parecido que los condujo a una hipótesis rarísima: Lydia era una quimera. Recuerda que antes dijimos que el ADN está en todas las células de los órganos y, en principio, es el mismo en todas partes de tu cuerpo. Pues bien, las quimeras son una excepción a esta afirmación: no todas las células de su cuerpo tienen la misma información genética, el mismo ADN. La forma natural de originar una quimera es mediante la mezcla de información genética de, al menos, dos cigotos distintos. Es posible que en las primeras etapas de la gestación haya dos o más embriones (gemelos no idénticos) que no terminen de formarse como seres diferenciados, sino que, en algún momento, se unan en uno solo. Como cada uno de esos embriones tenía su propio ADN, distinto al de los demás, el resultado es un ser vivo compartiendo células con diferente información genética. Y no creas que esto es tan raro, como dice este gran artículo: «las quimeras al parecer no son raras, sino que rara vez se descubren». 


Las muestras de ADN de Lydia siempre habían provenido del cabello y la piel. Para la nueva prueba de ADN se obtuvo la muestra del cuello uterino. Y, oh sorpresa, la nueva prueba arrojaba un resultado positivo: se podía concluir que había una relación de parentesco entre Lydia y los tres niños. Solo las células de ciertos órganos de su cuerpo tenían material genético que coincidía con el ADN de sus hijos. Desde el punto de vista argumentativo, lo que lograron los abogados de Lydia fue agregar información que derrotaba la conclusión inicial del argumento. Lydia era la madre, Lydia era una quimera.

Fuentes:
El sorprendente caso de quimera
http://www.jotdown.es/2016/03/sorprendente-caso-quimera/
Wikipedia
https://en.wikipedia.org/wiki/Lydia_Fairchild
She`s her own twin
http://abcnews.go.com/Primetime/shes-twin/story?id=2315693

LO MEJOR QUE HE VISTO, OÍDO O LEÍDO ESTA SEMANA (20-03-17 al 26-03-17)


Esta es la recopilación de la semana que ha pasado. Que yo lo haya visto la semana pasada no quiere decir que fue publicado la semana pasada. Puede ser que haya leído un artículo de hace un mes o visto (o revisitado) una película de hace cincuenta años.  Aunque algunos elementos del gusto son objetivos, para no caer en discusiones, esta lista de cosas es absolutamente subjetiva, muestra lo que más me gustó o impresionó en la semana.

Haiku
Santoka:

De la montaña de primavera
el sonido de una roca
que cae rodando

ISSA

Estar tan vivo…
¡Qué cosa tan misteriosa..!
A la sombra de los cerezos

(Trad. Vicente Haya)


Blogs

Sinopsis: el Secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, describe la terrible situación venezolana como una dictadura. Solicita más presión de los países de la región y la suspensión de Venezuela si no se cumplen condiciones democráticas mínimas: la liberación de los presos, cronograma electoral, canal humanitario.


Sinopsis: un artículo muy bien escrito sobre John Michell, un científico del siglo XVIII con una extraordinaria intuición. Aunque su fama se debe más a su labor como geólogo y a la explicación de los terremotos, E. J. Rodríguez nos cuenta que también acertó en la descripción general de los agujeros negros: cuerpos con tanta gravedad que ni la luz puede escapar de ellos.


Sinopsis: las ráfagas rápidas de radio (FRB) son un misterio astronómico. Fueron descubiertas hace pocos años, algunas son repetitivas, otras, no. Se cree que provienen de estrellas de neutrones o agujeros negros. Pero, ¿y si fueran de origen alienígena? ¿Y si son láseres gigantescos dirigidos a mover velas espaciales –un tipo de nave espacial–? Daniel Marín nos reseña un artículo científico publicado hace poco y que no descarta esta explicación extraordinaria. Claro, recordemos que afirmaciones extraordinarias necesitan pruebas extraordinarias. Pese a que esta hipótesis tiene las de perder, deja un sentimiento de lo sublime, ¿te imaginas, lector, a esos seres y sus naves espaciales?


Sinopsis: rescato una entrevista de 2013 al filósofo de la ciencia y lógico, Jesús Mosterín. Entre otras cosas, habla de su relación con los filósofos Mario Bunge y Ferrater Mora, critica la manera postmoderna de filosofar, habla de moral y nos deja una anécdota con uno de los filósofos postmodernos más encumbrados, Jacques Derrida. Mil veces recomendada esta entrevista.


Música

Hiromi Uehara – a place to be

LA FALACIA DEL CORRUPTO: «SI NO YO, OTRO» PARA ATENUAR EL DEBER



En la entrada anterior señalamos que hay una secuencia de movimientos argumentativos (perfil de diálogo) legítima que bautizamos con el nombre «si no yo, otro». En líneas generales, en la secuencia se brindan argumentos (normalmente, por las consecuencias) a favor y en contra de una acción; al final, el argumentante concluye que es preferible realizar la acción porque, aunque tendrá consecuencias negativas, si no la hace él, de todas maneras otro la realizará. En aquel análisis señalamos que cuando la conclusión se refiere a una preferencia económica (en sentido amplio) por realizar la acción, la secuencia es (en principio) razonable.

El problema es que muchos casos en los que se usa el si no yo, otro lo que estaba en discusión era algo más que una mera preferencia económica. Pongamos un ejemplo de ese tipo. Mientras lees el caso, pregúntate, estimado lector, si te suena bien o crees que hay algo mal en esta forma de razonar en ese contexto:
 
Ejemplo 1.
Pedro es un empresario más o menos exitoso. Tiene una pequeña flota de camiones de transporte de combustible. Un día unos funcionarios le proponen un negocio que lo hará rico: usar los camiones para traficar cientos de toneladas de droga. Los funcionarios tienen suficiente autoridad para dejar que los camiones pasen por todos los puestos de control sin ser revisados, así que ser atrapado no es un problema. Un amigo le dice a Pedro que no debe llevar a cabo ese plan, porque perjudicará a miles de personas y debilitará los cimientos morales y políticos del país. Pedro replica que ya han contactado a otros dos empresarios que están dispuestos a tomar su lugar, así que «si no lo hago yo, otro lo hará».

Espero, estimado lector, que algo en el ejemplo te suene mal. Pareciera que hay algo erróneo en la forma de razonar de Pedro. ¿Pero qué es lo erróneo? ¿No se fundamenta en el mismo perfil de diálogo si no yo, otro? Antes de contestar estas preguntas creo que debemos expresar una suposición básica que me parece bastante aceptable:

No siempre coinciden las preferencias económicas (en sentido amplio) y las preferencias morales o legales (el deber ser).

Es posible que cierta acción sea preferible económicamente pero que no debamos realizarla. Por ejemplo, vender a un desconocido como esclavo puede reportarme las mayores ganancias posibles, pero es inmoral. Por otra parte, es posible que tengamos una obligación (legal o moral) de hacer algo, pero que esa no sea la acción preferible desde el punto de vista económico. Por ejemplo, darle una educación apropiada a los hijos es un deber, pero puede que no sea la acción económicamente preferible (sobre todo si al crecer se olvidan de sus padres). A veces coinciden lo moralmente aceptable y lo económicamente preferible, como en el ejemplo de Kant: es moral y económicamente preferible para un comerciante darle a un niño el vuelto correcto; moralmente, porque no debe robar o engañar al niño; económicamente, porque si no le da el vuelto correcto, se puede crear fama de ladrón y bajar sus ventas.

Pues bien, el perfil funciona cuando se discute qué acción es económicamente preferible que realice el argumentante, pero no parece razonable cuando se discute qué acción debe (legal o moralmente) llevar a cabo.

Veamos los dos perfiles:

Discusión: si es preferible realizar A
Discusión: si debemos o está permitido realizar A
Movimiento 1:
Hacer A tiene consecuencias positivas para mí
Por lo tanto, es preferible que yo haga A

Movimiento 2:
Hacer A tiene consecuencias negativas para b
Las consecuencias negativas para b son iguales o mayores que las positivas para mí
Por lo tanto, es preferible que yo no haga A

Movimiento 3:
Aunque acepto las razones del movimiento 2, si no hago A, c hará A
Por lo tanto, sí es preferible que yo haga A
Movimiento 1:
Hacer A tiene consecuencias positivas para mí
Por lo tanto, debo realizar A

Movimiento 2:
Hay razones (legales o morales) en contra de hacer A
Las razones en contra tienen más peso que las razones a favor (las consecuencias positivas para mí)
Por lo tanto, no debo (legal o moralmente) realizar A

Movimiento 3:
Aunque acepto las razones del movimiento 2, si no hago A, de todas maneras c realizará A
Por lo tanto, sí puedo o debo (legal o moralmente) realizar A

En el perfil de la derecha (discusión sobre el deber, no sobre preferencias), podemos criticar al argumentante porque el hecho de que otro pretenda realizar la acción no justifica que pueda o deba (legal o moralmente) realizarla él. No es relevante la respuesta «si no yo, otro» para justificar legal o moralmente una acción y tampoco lo es para atenuar la prohibición (legal o moral) de realizar dicha acción. Visto de otra manera, si hay razones aceptadas por las que legal o moralmente no debemos realizar una acción A, seguirán existiendo tales razones para cualquier otra persona que, en circunstancias semejantes, pretenda llevar a cabo A; de manera que el argumento si no yo, otro no atenúa, ni sirve de excepción de, nuestra obligación de no hacer A.

En el ejemplo 1, el hecho de que otros estén dispuestos a traficar drogas no es relevante ni como atenuante de la prohibición (legal o moral) de realizar dicho negocio ni, menos aún, como justificación de un deber (legal o moral). Si Pedro ha aceptado que hay razones por las que no debería (legal o moralmente) traficar droga, el hecho de que si no lo hace él, de todas maneras otros traficarán, no justifica ahora que Pedro pueda o –peor– deba (legal o moralmente) traficar. Todo lo contrario: desde la perspectiva de Pedro, las razones por las que no debe hacerlo son, en principio, aplicables también a los otros empresarios. Y aquí está la diferencia clave entre el uso legítimo y falaz del perfil: se supone que los deberes (morales o legales) se aplican a todos (tienen pretensiones universales), de manera que, en circunstancias iguales, ni yo ni los otros debemos llevar a cabo la acción. En cambio, cuando se discute una preferencia meramente económica, el beneficio es relativo a la persona: entre el beneficio de otro y el mío, en principio, es razonable que prefiera el mío.

En resumen, la falacia ocurre porque aceptar que si no llevo a cabo la acción, de todas maneras otros la llevarán a cabo, no es relevante para atenuar o rechazar una prohibición (legal o moral). Si me piden un nombre para esta falacia, me inclino por llamarla la falacia del corrupto, porque quienes más la usan son lo que pretenden justificar sus actos de corrupción (¿alguna vez te has tropezado con alguno, estimado lector?). Creo que la falacia del corrupto nace de la confusión entre el cálculo meramente económico y los deberes morales o legales: se desea tanto el beneficio económico que nos reportaría una acción prohibida que se usa el movimiento si no yo, otro pretendiendo atenuar o rechazar esa prohibición, pese a que dicho movimiento solo podría justificar lo económicamente preferible. 



¿Cómo podemos actuar ante la falacia del corrupto? Creo que lo mejor es hacer ver que es irrelevante la respuesta para justificar o atenuar responsabilidades legales o morales. Por ejemplo, pudiéramos decirle a Pedro que no estamos hablando de sus preferencias económicas, sino de lo moralmente correcto: el hecho de que el acto sea inevitable, porque otro pudiera ocupar tu lugar, amigo Pedro, no te hace menos responsable legal y moralmente si decides traficar droga. Tanto los que están dispuestos a ocupar tu lugar como tú serán responsables por sus acciones.  

LO MEJOR QUE HE VISTO, OÍDO O LEÍDO ESTA SEMANA (13-03-17 al 19-03-17)



Esta es la recopilación de la semana que ha pasado. Que yo lo haya visto la semana pasada no quiere decir que fue publicado la semana pasada. Puede ser que haya leído un artículo de hace un mes o visto (o revisitado) una película de hace cincuenta años.  Aunque algunos elementos del gusto son objetivos, para no caer en discusiones, esta lista de cosas es absolutamente subjetiva, muestra lo que más me gustó o impresionó en la semana.

Haiku

Buson:

Hincando el hacha
Me vi sorprendido por el olor
Bosque de invierno



(trad. Vicente Haya)

Blogs
Sinopsis: la estrella de Luyten está a «solo» 12 años luz de nosotros. Se ha descubierto un planeta algo más grande que la Tierra en su zona habitable. Lo interesante es que Luyten, pese a ser una estrella enana roja, no es tan activa como Trappist 1 (la que tiene siete planetas) o Próxima Centauri (la más cercana a nosotros y que tiene un planeta), así que no emite tantas fulguraciones que puedan erosionar una hipotética atmósfera planetaria.



Sinopsis: la «cueva de los hobbits» es la cueva de la isla de Flores (Indonesia) donde se consiguieron los restos del increíble Homo floresiensis, un homínido que medía menos de 1,20 metros, usaba armas primitivas y cazaba elefantes enanos. Ahora, en dicha cueva, se han conseguido dos dientes de hace 46 mil años que, muy probablemente, pertenezcan a humanos modernos (Homo sapiens); lo que hace más probable que ambos seres coincidieran en la isla y que, probablemente, la extinción del «hombre de Flores» tenga que ver con la llegada de los Homo sapiens.

Sinopsis: la sensacional estrella Trappist 1 tiene siete planetas de tamaños cercanos al de la Tierra, y entre ellos hay poca distancia (en el punto más cercano entre los planetas b y c, ¡solo hay 1,5 veces la distancia de nuestra luna!) ¿Cómo se verían los cielos de estos planetas? Simplemente, impresionantes.

Sinopsis: Titán es la mayor luna de Saturno y la segunda más grande del Sistema Solar, tiene una densa atmósfera de nitrógeno, llueve dicho gas sobre mares y lagos de metano y etano, a una temperatura de -180 grados centígrados en su superficie. Hace un tiempo atrás la sonda Cassini detectó estructuras que surgían de los mares de Titán. Se planteó que podían ser olas o islas. Nuevas investigaciones apuntan a que son gigantescas burbujas de nitrógeno. ¿Te imaginas navegar por esos mares, querido lector?


Sinopsis: importantísimo documento. En cultura científica traducen un artículo de Paul A. Kirschner publicado en Computers & Education en el que desmonta la muy popular creencia de que existen diversos estilos de aprendizaje. El resumen del artículo no tiene desperdicios:
«Los seres humanos nos diferenciamos unos de otros en multitud de formas, y como tal, nuestras preferencias varían en cuanto a música, alimentación o aprendizaje, por ejemplo. Como resultado, a muchos estudiantes, padres, profesores, administradores, e incluso investigadores, les parece intuitivamente correcto decir que como las personas prefieren aprender de forma visual, auditiva, cinestética, u otras, deberíamos adaptar la enseñanza, las situaciones y los recursos educativos a estas preferencias. ¿Es esto un problema? La respuesta es un rotundo ¡Sí! En términos generales hay varios problemas importantes con respecto a los estilos de aprendizaje. En primer lugar, hay una gran diferencia entre el modo en que alguien prefiere aprender y lo que realmente le lleva a un aprendizaje eficaz y eficiente. En segundo lugar, las preferencias de estudio no son estilos de aprendizaje. La mayoría de los llamados estilos de aprendizaje están basados en clasificar a las personas en grupos. Sin embargo, los estudios objetivos pocas veces tienen en cuenta que una persona se puede asociar a distintos grupos. Finalmente, casi todos los estudios que presentan pruebas sobre estilos de aprendizaje, no satisfacen los criterios elementales de validez científica. Basado en la evidencia científica, este artículo pide a profesores, administradores e investigadores, que dejen de propagar el mito de los estilos de aprendizaje».

Películas

Aunque he visto varias películas, ninguna me ha entusiasmado mucho. Sin embargo, el primer capítulo de El Papa joven (The young pope) –dirigida por Paolo Sorrentino y protagonizada por Jude Law y Diane Keaton– me ha parecido impresionante.
http://www.imdb.com/title/tt4897554/?ref_=ttep_ep1

Música
David Lynch es mucho más que un gran director de cine, es un artista integral. He aquí una muestra:

The Big Dream – David Lynch



David Lynch & Lykke Li - I'm Waiting Here

«PERO SI NO LO HAGO YO, OTRO LO HARÁ», MÁS QUE UN SIMPLE ARGUMENTO



No sé cuán frecuente será en otros países la pretensión de justificar las acciones propias mediante la frase citada en el título, «pero si no lo hago yo, otro lo hará»; en Venezuela es bastante común. Por eso quiero aprovechar para esbozar un análisis. Como todo esbozo, no es algo definitivo, ni exhaustivo, más aún porque me he dado cuenta de que la frase encierra cierta complejidad que a primera vista es difícil notar. Digamos que este es un primer acercamiento a la frase. En esta entrada solo analizaremos los movimientos argumentativos que contienen la frase en cuestión. En la próxima entrada hablaremos de un tipo de falacia en el que es usada.

Puedo imaginar muchos contextos en los que tiene lugar la frase-argumento, comencemos con uno:

Ejemplo 1 – el jarrón:

Juan consigue un jarrón carísimo, dentro hay una gran cantidad de oro a la que es imposible acceder sin destruir el jarrón; Juan sabe que el jarrón cuesta más que el oro que está dentro, pero es una pieza que no puede vender porque, al ser tan valiosa, sería descubierto y sancionado. Juan también sabe que dos ladrones se acercan; ellos pretenden hacer lo mismo que Juan está pensando: romper el jarrón, sacar el oro y hacerse ricos. Pero perder el jarrón viene con un precio, pues Juan sabe que es una rareza de otros tiempos, único en su estilo, de manera que romperlo causará una pérdida monetaria al país. Juan se convence de romper el jarrón porque, pese a las consecuencias negativas, si no lo hace él, otro lo hará (los ladrones que están llegando).   

Aunque no parece esencial, creo que lo más frecuente es encontrar la frase en discusiones sobre las consecuencias de ciertas acciones. Desde este punto de vista, sin embargo, el argumento no se consigue en un simple esquema por las consecuencias, sino como parte de lo que algunos autores llaman perfiles de diálogo.

Perfil de diálogo del «si no yo, otro»:

Un perfil de diálogo es una secuencia de movimientos argumentativos frecuente en ciertos contextos discursivos. Es posible que un perfil incluya más de una posición con respecto al tema discutido, de manera que contenga argumentos y contra-argumentos usuales. Hasta donde sé, nadie ha analizado desde esta perspectiva la frase «pero si no lo hago yo, otro lo hará», así que le pondré un nombre memorable y creativo para hablar del perfil y su esquema: «si no yo, otro» (¡tarán!).

En el ejemplo, la acción que se discute es si es preferible romper el jarrón. La estructura del caso es la de una secuencia de diálogo en la que el argumentante considera hacer A porque hay razones a favor (hacer A tiene buenas consecuencias para él); luego es objetado (por otro argumentante o él mismo) en vista de que hay razones en contra de hacer A (tiene consecuencias negativas para algún tercero equiparables a –o mayores que– las buenas consecuencias que tiene para el argumentante); por último, el argumentante considera que, de todas maneras, es preferible llevar a cabo la acción A porque si no la realiza él, otro la realizará.

Este caso tiene la siguiente estructura de diálogo:

Movimiento 1:
Hacer A tiene consecuencias positivas para mí
Por lo tanto, es preferible que yo haga A

Movimiento 2:
Hacer A tiene consecuencias negativas para b
Las consecuencias negativas para b son iguales o mayores que las positivas para mí
Por lo tanto, es preferible que yo no haga A

Movimiento 3:
Aunque acepto la razón del movimiento 2, si no hago A, c hará A
Por lo tanto, sí es preferible que yo haga A

Es importante notar que la razonabilidad o legitimidad del perfil depende del tipo de conclusiones a la que se pretende llegar. La conclusión del ejemplo es que, desde el punto de vista de Juan, es preferible romper el jarrón y llevarse el oro. En este caso, debemos entender la preferencia desde una perspectiva meramente económica (en sentido amplio), no moral. Por eso, de ahora en adelante, hablaremos de preferencias económicas.

Es razonable argumentar como lo hace Juan porque podemos presumir que, en igualdad de condiciones entre beneficiar a otro (c) y beneficiarme yo (suponiendo que una excluye la otra y que un beneficio para mí no conduzca a un perjuicio para c), es preferible que yo me beneficie. Así que si (1) tanto mi acción (que me aporta el beneficio) como la acción de c implican una consecuencia negativa para un tercero (para b), (2) esa consecuencia negativa no conduce a una prohibición legal o moral de llevar a cabo la acción y (3) mi inacción no evitaría tales consecuencias para b, entonces es razonable que prefiera actuar yo a que actúe c.

Tal vez, en el ejemplo 1 te parezca, lector, que las consecuencias negativas no son solo económicas, sino morales. El hecho de perder una reliquia culturalmente valiosa es inmoral. Por eso te planteo este otro ejemplo:     

Ejemplo 2 – el juego de cartas:
Juan, Pedro y yo estamos jugando cartas. Hemos llegado a un punto en el que sé que si continúo, ganaré 10 unidades, Pedro perderá 50 y Juan no perderá nada.
Si, en cambio, destapo mis cartas, no pierdo nada, Juan ganará 10 y Pedro perderá, igualmente, 50. Sé que si destapo mis cartas, Juan seguirá la partida y ganará.
Así que Pedro perderá en cualquier caso.
Aunque es una consecuencia negativa que Pedro pierda 50; y si solo estuviésemos Pedro y yo, destaparía mis cartas para que Pedro no perdiese tanto; no puedo evitar la pérdida de Pedro, pues si no gano yo, Juan lo hará. Por lo tanto, prefiero continuar jugando y ganar.

Al quitar todo viso moral parece razonable el perfil si no yo, otro. Repitámoslo: el tercer movimiento del diálogo es razonable cuando se discute qué acción es preferible, desde un punto de vista económico, que realice el argumentante.

Esquema si no yo, otro

El perfil que hemos estudiado puede ser reconstruido como un tipo de esquema argumentativo. Este esquema es complejo, porque incluye razones a favor y en contra de la conclusión. Para formar el esquema unimos los tres movimientos del perfil de diálogo si no yo, otro:

P1: hacer A tiene consecuencias (económicas) positivas para mí, pero tiene consecuencias (económicas) negativas para b
P2: las consecuencias negativas son mayores que las positivas
P3: si no realizo A, de todas maneras un tercero (c) realizará A
C: por lo tanto, es económicamente preferible que yo realice A


La evaluación de este argumento depende de la aceptabilidad de sus premisas y la buena fundamentación de su conclusión. Algunas de las preguntas críticas fundamentales son:

Aceptabilidad:

(1) ¿Realmente habrá consecuencias económicas positivas si se realiza A? ¿Qué tan plausible o probable es que tengan lugar esas consecuencias?
(2) ¿Realmente si no realizo A, lo hará un tercero? ¿Qué tan probable es que ese tercero realice A?
(3) ¿Tendrán lugar las mismas consecuencias negativas en caso de que el tercero realice la acción A? ¿Qué tan plausible o probable es que tengan lugar esas consecuencias negativas?

Fundamentación:

(4) ¿No hay otros argumentos que justifiquen no hacer A?
(5) ¿No será preferible omitir una decisión hasta que haya más evidencias o razones?

En el primer ejemplo, Juan debería preguntarse si realmente (o con qué probabilidad) podrá hacerse rico con el oro del jarrón (pregunta 1), si es verdad (o muy probable) que los ladrones que están llegando romperán el jarrón para llevarse el oro (2) y también si es verdad que si ellos rompen el jarrón, habrá una pérdida monetaria muy grande. Por otra parte, Juan debe plantearse si no hay otros argumentos en contra de hacer A. Justamente, si se considera que la pérdida del jarrón es una pérdida para la cultura humana, y que esto es inmoral, estamos dando una razón que no cae en el ámbito meramente económico. Por último, Juan ha de preguntarse si será preferible omitir su decisión (de la manera como está planteada la urgencia del caso, no es posible dejar de decidir).


En la próxima entrada discutiremos una falacia usual que se comete con el perfil/esquema si no yo, otro. Esa falacia puede ser llamada «la falacia del corrupto».

LO MEJOR QUE HE VISTO, OÍDO O LEÍDO ESTA SEMANA (06-03-17 al 12-03-17)

Esta es la recopilación de la semana que ha pasado. Que yo lo haya visto la semana pasada no quiere decir que fue publicado la semana pasada. Puede ser que haya leído un artículo de hace un mes o visto (o revisitado) una película de hace cincuenta años.  Aunque algunos elementos del gusto son objetivos, para no caer en discusiones, esta lista de cosas es absolutamente subjetiva, muestra lo que más me gustó o impresionó en la semana.

Haiku

Simplemente un río:
oscuridad que fluye
entre luciérnagas

(trad. Vicente Haya)

Blogs

Sinopsis: Aquiles Báez (prestigioso músico venezolano) critica la industria musical contemporánea, la poca calidad de muchos y la falta de promoción de los buenos.

Sinopsis: se ha descubierto que las manchas brillantes de Occator, un cráter del planeta enano Ceres, son producto de actividad geológica reciente, posiblemente ¡actual! Lo cuenta el astrofísico y divulgador de primer orden, Phil Plait.  


Sinopsis: la Nasa quiere ir a Urano y Neptuno, pero, probablemente, tenga que escoger uno solo de estos destinos debido al escueto presupuesto de la agencia. ¿Cuál debería elegir? Daniel Marín nos describe los argumentos que se manejan.



Sinopsis: nuevamente, el infatigable Daniel Marín nos explica qué hay detrás de las preciosas y oníricas fotos de Pan, una lunita de Saturno que habita entre sus anillos.


Sinopsis: Joaquín Jesús Sánchez escribe una especie de artículo anti-ayuda criticando a conferencistas y libros que, superficialmente, sin rigor y con muchas falacias nos venden sus ideas para ser feliz.


Sinopsis: nuevos estudios demuestran que los neandertales de El Sidrón (España) eran vegetarianos, mientras que los que vivían en (lo que actualmente es) Bélgica consumían carne. También hay evidencia del uso medicinal de algunas plantas.



Películas

Millennium mambo (dir. Hsiao-Hsien Hou)

Beast of no nation (dir. Cary Joji Fukunaga)

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MULET VS MILÁ. ARGUMENTO EXPERTO Y FALACIA AD HOMINEM


Una controversia en la televisión española ha puesto nuevamente de relieve esa lucha cuesta arriba del pensamiento racional, pro-científico, contra las pseudociencias. También, qué bueno, ha puesto a muchos a hablar de falacias, especialmente de la falacia de ataque a la persona o ad hominem. Entonces, ¿qué mejor momento que este para referirme a los argumentos ad hominem y sus falacias?

José Miguel Mulet es un bioquímico que desde hace años emprende una batalla contra las pseudociencias en la alimentación. Mercedes Milá es una periodista muy famosa en España. Milá desde hace tiempo defiende un libro llamado «la enzima prodigiosa», un top en Amazon. El libro en cuestión, escrito por un especialista en cirugía colonoscópica señala, según lo que he leído, que hay una enzima madre que se puede convertir en otras enzimas, y que el cáncer (entre otras enfermedades) es causado por el agotamiento de las reservas de dicha enzima. Mulet es invitado a un programa del que forma parte Milá. Mulet critica el libro la enzima prodigiosa. Milá enfurece y replica que Mulet está gordo:

Mulet: “Soy bioquímico y trabajo con enzimas, y las enzimas prodigiosas no existen. No hay ninguna enzima madre que se vaya convirtiendo en otras enzimas ni hay alimentos que tengan enzimas. Las enzimas son proteínas, y cuando te las comes se degradan en cachitos y se rompen en cachitos... Y luego, en el libro en concreto que a usted le gustó tanto, es que es difícil encontrar algo aprovechable porque se hace eco de todos los mitos: que si la leche es mala, que si clorar el agua es malo; a ver, por favor, ¿sabes las vidas que ha salvado la cloración del agua? ¿Los niños que se han muerto de tifus y disentería, y desde que el agua es potable y lleva cloro no se han muerto?...”

Milá: Lo primero que te digo es que te leas el libro y adelgaces porque estás gordo. Tu cintura es peligrosa para el corazón(…) Lo que acabas de decir es una inmensa tontería. Te han llamado para tocarme a mí los huevos, que no tengo. Tú en tu manera de explicarte das la sensación de que yo soy una ignorante que habla sin conocimiento. Yo apoyo un libro que es muchísimo más, es una linterna que va iluminando algunas costumbres que no eran buenas para la salud, que yo he utilizado. Dice que la cintura es un símbolo importantísimo de salud y la suya no tiene salud, usted come mal seguro"

¿Cuántas falacias puedes detectar, estimado lector? Creo que, siendo caritativos con el texto de Milá, se cometen dos. Ambas son formas de falacia ad hominem, pero, además, hay otros argumentos interesantes. Vayamos por parte.

Argumentos ad hominem

Un argumento ad hominem es aquel que tiene como premisa un ataque o crítica personal contra un hablante, con el fin de desechar, negar o refutar lo que ha expresado dicho hablante. Hay que dejar algo claro desde el comienzo: no todo argumento ad hominem es falaz. En aquellos argumentos que se sostienen sobre la base de la confiabilidad del hablante es legítimo atacar a la persona (al hablante) como estrategia de ataque al argumento.

Por ejemplo, los argumentos a partir de un testimonio se basan en la confianza que le tengamos al testigo en cuestión; así que al evaluarlos es imprescindible determinar si, en el contexto de la discusión, el testigo es confiable. En los juicios es común (y razonable) atacar y desechar testimonios porque los testigos tienen algún interés en un resultado concreto del juicio o, simplemente, porque no son personas en las que se pueda confiar. Ambos ataques son argumentos ad hominem, porque sus conclusiones (desestimar o poner en tela de juicio lo que dice el testigo) están fundamentadas en ataques a una característica personal del hablante.

Pero, si lo vemos bien, el testigo no está dando un argumento, solo afirmando algo que depende de la confianza que le tengamos. El argumento a partir del testimonio se evalúa negativamente solo porque una de sus premisas (la confiabilidad del testigo) es inaceptable. Y aquí está la gran diferencia entre la mayoría (no todas) las formas falaces del argumento ad hominem y las legítimas:

En el argumento ad hominem legítimo se desestiman aserciones –no argumentos– cuya aceptación depende de la confiabilidad del hablante; en cambio, en las falacias ad hominem se desestiman argumentos completos o proposiciones cuya aceptación no depende de la confiabilidad del hablante (por ejemplo, pruebas documentadas, proposiciones aceptadas por la comunidad científica o máximas de «sentido común»), mediante un ataque personal al hablante.


Volvamos al caso. De lo que señala Mulet se pueden identificar tres argumentos, aunque, por los momentos, solo nos interesa reconstruir uno de ellos. El que nos interesa es un argumento «sugerido» (porque no está explícitamente formulado) que se apoya en su experiencia científica:

Soy bioquímico y trabajo con enzimas, y las enzimas prodigiosas no existen. No hay ninguna enzima madre que se vaya convirtiendo en otras enzimas ni hay alimentos que tengan enzimas…

Este argumento es interesante. Mulet habla como científico, desde su posición en la comunidad científica, y como representante de la Ciencia. No es un argumento de autoridad en sentido estricto, porque quien lo brinda no está citando a una autoridad, sino que es el propio experto quien señala lo que sabe con respecto a su campo de experiencia científica. ¿Cuál es la diferencia? En los argumentos que se apoyan en la autoridad de un experto, el argumentante no es el experto, es un tercero; mientras que en el otro tipo de argumento, que podemos llamar «argumento a partir de la experticia» («experticia» como americanismo de expertise), es el mismo argumentante quien se apoya en su experiencia en un área particular del conocimiento para llegar a ciertas conclusiones. El esquema del argumento a partir de la experticia pudiera reconstruirse así:


           P1: Yo, E, soy un experto en el área de conocimiento A
            P2: Yo considero que X es verdadero (o aceptable)
            P3: X es parte del área de conocimiento A
            C: Por tanto, es verdad (o aceptable) X
  
Siguiendo el esquema, el argumento sugerido de Mulet se reconstruiría así:
           
P1: Yo (Mulet) soy bioquímico.
P2: Yo afirmo que las enzimas prodigiosas no existen. No hay ninguna enzima madre que se vaya convirtiendo en otras enzimas ni hay alimentos que tengan enzimas.
P3: la existencia o no de enzimas prodigiosas, madres y alimentos con enzimas forma parte de la bioquímica.
C: por tanto, las enzimas prodigiosas no existen. No hay ninguna enzima madre que se vaya convirtiendo en otras enzimas ni hay alimentos que tengan enzimas.

¿Cómo podemos evaluar los argumentos a partir de la experticia como el de Mulet? En general, deberíamos preguntarnos: (1) si las premisas son aceptables; por ejemplo, en el caso de P1, es posible que quien afirma ser un experto no lo sea; en el caso de P2, que no haya afirmado lo que dice que afirmó (algo raro que pase); o, en el caso de P3, que lo que afirma no sea parte de su área de experticia. (2) Si la conclusión está bien fundamentada, por ejemplo, ¿habrá buenos argumentos que refuten la conclusión? ¿La comunidad científica experta en el área está de acuerdo con lo que dice este experto-argumentante?

Justamente, entre las críticas contra el libro en cuestión están el que el autor (Hiromi Shinya) no es realmente un experto en el área, pues es un especialista en cirugía colonoscópica (no es aceptable P1); que hablar sobre enzimas no entra en su campo de experticia (no es aceptable P3); y que hay argumentos científicos en contra de lo que dice y la comunidad especializada no está de acuerdo con sus afirmaciones (no están bien fundamentadas las conclusiones del libro).

Lo interesante es que la confiabilidad del argumentante puede ser relevante en el caso de la aceptabilidad de la premisa 1 (sobre si realmente el argumentante es un experto). Pero, el ataque a la confiabilidad del experto-argumentante es legítimo si, y solo si, se desconocen datos que demuestren tal experticia y hay una fuente de desconfianza relevante. Por ejemplo, si en una conversación informal me consigo con alguien que me dice ser experto en Argumentación, pero desconozco si realmente es así, puedo ponerle una prueba para evaluar qué tan confiable es como experto (por ejemplo, le puedo preguntar qué piensa de los esquemas de Douglas Walton: que un experto en Argumentación no sepa quién es Walton es como que un seriéfilo no sepa qué son Los Simpsons o un cinéfilo, El Padrino).

Y, siendo bastante caritativos con Milá, he aquí el principal problema de su ataque personal contra Mulet. Es posible que el ataque por tener sobrepeso pretendiera desconocer la autoridad de Mulet como experto en el área. En concreto, la crítica de Milá posiblemente atacaba (intuitivamente) la aceptabilidad de la primera premisa del argumento de Mulet (soy un bioquímico, experto en enzimas), poniendo en tela de juicio su confiabilidad como experto. Pero ese ataque no podía desvirtuar el argumento en cuestión (ni su premisa 1), porque no se cumplían ninguna de las dos condiciones para legitimar la crítica a la confiabilidad del experto: (1) todos los involucrados conocían las credenciales científicas de Mulet, eso no estaba puesto en duda; (2) aunque no se hubiera conocido la experticia de Mulet, su argumento no estaba apoyado en su experiencia con respecto a técnicas para adelgazar, ni ese era el tema que abordaba (directamente). De manera que, incluso siendo caritativos con Milá, el ataque personal es falaz por irrelevante: comete la falacia ad hominem abusiva.


Pero esta es solo una de dos falacias de tipo ad hominem que comete Milá. La otra es lo que algunos llaman «falacia ad hominem por apelación a la parcialidad» (falacia de parcialidad, de ahora en adelante). Esta falacia se comete cuando se desestima un argumento o cierta proposición solo porque el hablante está parcializado.

Como todo argumento ad hominem, hay casos en los que un argumento por parcialidad no es falaz. En ciertos contextos, si alguien afirma algo, pero sabemos que está parcializado, podemos poner en duda su afirmación hasta que la justifique (si no la justifica, no estamos obligados a creer lo que dice). Es decir, al descubrir que un hablante está parcializado, tiene la carga de probar que, pese a esa parcialización, hay razones para aceptar lo que afirma; excepto si lo que afirma es independiente de la confiabilidad personal. Por ejemplo, si alguien me dice que cierto restaurante es malísimo, pero yo descubro que lo hace para molestarme (porque a mí me encanta ese restaurante), puedo hacérselo saber y pedirle las razones sobre las que fundamenta su afirmación.

Por otra parte, si el hablante brinda un argumento, entonces, aunque sospechemos que nos está mostrando solo una cara de la moneda (pudiera haber argumentos en contra), lo correcto es –siempre que se pueda– suspender el juicio e investigar la otra cara. Si alguien me brinda evidencia de la insalubridad del restaurante, aunque yo sospeche que lo hace para molestarme, debo tratar de conseguir mejores argumentos que me apoyen (por ejemplo, buscando pruebas que ataquen la evidencia); de lo contrario, debo aceptar, humildemente, su argumento.

Cuando Milá señala «…lo que acabas de decir es una inmensa tontería. Te han llamado para tocarme a mí los huevos», es posible que esté brindando un argumento por parcialidad:

Mulet, aunque es científico y experto en el campo en cuestión, ha sido llamado al programa para hacerme enojar, molestarme, tocarme los…; por lo tanto, lo que dice es una inmensa tontería.

Esta reconstrucción del ataque de Milá hace transparente la falacia ad hominem de parcialidad, porque es fácil ver que no se cumplen las condiciones para que sea legítimo: (1) ninguna de las afirmaciones de Mulet dependía de la confianza personal que le tuviésemos. Ni su experticia (como explicamos antes), ni las otras aserciones. Por ejemplo, cuando Mulet afirma que la cloración del agua ha salvado muchísimas vidas de niños (evitando enfermedades como el tifus y la disentería), no está diciendo algo cuya aceptación dependa de la confianza que le tengamos; es una aserción probada y aceptada mundialmente. Así que quien quiera ponerla en tela de juicio es quien debe brindar buenos argumentos para dudar. (2) Si Milá sospechaba de la parcialidad de Mulet al brindar sus argumentos, lo máximo que podía hacer era, humildemente, suspender el juicio, prometer una investigación a fondo o invitarlo a un debate con un experto que defienda el libro (si es que lo encuentra). En cambio, Milá desechó los argumentos de Mulet tachándolos de una inmensa tontería.

¿Qué hacer ante ataques ad hominem falaces? Creo que lo mejor es desnudarlos diciendo que son ilegítimos y por qué lo son. Una manera didáctica y ejemplar de desarmarlos es mostrar una analogía que sirva de contraejemplo. Y eso fue lo que hizo Mulet:


De toda la argumentación que he dicho, lo único criticable que has encontrado es el tamaño de mi cintura. ¿Te imaginas que yo pusiera en duda lo que dices por ser mujer, negro u homosexual?