¿QUÉ ES UN ARGUMENTO POR LAS CONSECUENCIAS?



Los argumentos por las consecuencias son una de las herramientas más usuales (y persuasivas) en las discusiones en la que hay desacuerdos con respecto a qué acción llevar a cabo.

Imaginemos, por ejemplo, que dos personas, Tito y Rita, están discutiendo si deben tomar el camino largo o el atajo para llegar a la casa de Tales. Supongamos que quieren hacer el trayecto en el menor tiempo posible. Tito considera que es mejor el camino largo, Rita cree que es mejor tomar el atajo. ¿Cuál camino crees que es preferible, según el dibujo que he hecho?

Por una parte, tomar el atajo puede causar que los atrape una banda de hombres lobo. Esa es una muy mala consecuencia. Pero si no los atrapan, llegarán en una hora a la casa de Tales. Por otra parte, tomar el camino largo puede costarles dos horas, pero sin otras complicaciones mayores. Como veremos en un momento, los argumentos que se pueden construir a partir de la información que tenemos son argumentos por las consecuencias.

Hay dos patrones (o esquemas) básicos de argumentos por las consecuencias, los argumentos a partir de consecuencias positivas y los argumentos a partir de consecuencias negativas:

Argumento a partir de consecuencias positivas:

Hacer A tiene consecuencias positivas
Por lo tanto, debemos hacer A

Argumento a partir de consecuencias negativas:

Hacer A tiene consecuencias negativas
Por lo tanto, no debemos hacer A

Volviendo al ejemplo inicial, imaginemos que Tito brinda el siguiente argumento a partir de las consecuencias:

T1: «No debemos tomar el atajo, porque, si lo hacemos, nos pueden atrapar los hombres lobo»

T1 tiene como conclusión «No debemos tomar el atajo» y como premisa «si lo hacemos, nos pueden atrapar los hombres lobo». Esta premisa puede reconstruirse como  «tomar el atajo causará (plausiblemente) que nos atrapen los hombres lobo (consecuencia negativa)». El argumento se ajusta al esquema de argumentos a partir de consecuencias negativas.

¿Qué puede argumentar Rita? Puede decir:

R1: «Debemos tomar el atajo, porque, si lo hacemos, llegaremos en menos tiempo a la casa de Tales»

R1 tiene como conclusión «Debemos tomar el atajo» y como premisa «si lo hacemos llegaremos en menos tiempo a la casa de Tales (consecuencia positiva)». Es decir, Rita brinda un argumento a partir de consecuencias positivas.

¿Quién gana en una discusión como la anterior? En líneas generales, dependerá del valor que tengan las consecuencias citadas y la plausibilidad o probabilidad de que las consecuencias en cuestión se hagan realidad. De estos dos puntos pueden derivarse, al menos, tres preguntas básicas:

(1) ¿Cuál es el nivel del perjuicio o beneficio de las supuestas consecuencias?

(2) ¿Hay posibles consecuencias contrarias a las citadas que puedan tener más valor?

(3) ¿Qué tan plausible/probable es que tengan lugar las consecuencias señaladas?

Si un argumento no pasa una de las preguntas (el nivel de perjuicio o beneficio es muy bajo, hay consecuencias con más valor que sean contrarias a las citadas o, por último, no son tan plausibles las consecuencias señaladas), entonces debe ser calificado como un argumento poco, o nada, razonable.
   
Por ejemplo, en el caso analizado, lo grave de ser atrapado por un hombre lobo comparado con lo bueno de llegar antes a la casa de Tales parece inclinar la balanza a favor del argumento de Tito (respuestas a las preguntas 1 y 2). Pero ¿qué tan plausible es que tenga lugar la consecuencia citada por Tito? (pregunta 3) Si la plausibilidad de ser atrapados por los hombres lobo es muy baja, la plausibilidad de llegar mucho antes a la casa de Tales puede favorecer, después de todo, al argumento de Rita.