GUÍA DE ARGUMENTOS – ERRÓNEA APELACIÓN A UN EXPERTO



Los argumentos en los que erróneamente se apela a un experto son aquellos en los que se usa incorrecta o inadecuadamente el esquema de argumentación a partir de una opinión experta (ver aquí). Aunque a veces se equipara la errónea apelación al experto con la falacia ad verecundiam, es preferible afirmar que esta última constituye una de las varias formas de errores que pueden suceder en la apelación al experto. Expliquémonos.

Normalmente, cuando se habla de falacias ad verencundiam se identifican dos tipos de errores:

(1) La persona citada como autoridad no es un experto.

(2) La persona citada sí es experta, pero lo que señala no forma parte del campo de su competencia o experiencia.

Estos dos casos pueden ser llamados falacia ad verecundiam en sentido estricto. Sin embargo, si revisamos las preguntas críticas del esquema de apelación a la opinión de un experto (ver aquí), es posible conseguir otros errores:

(3) Lo que se cita como señalado por el experto es una interpretación incorrecta de sus palabras o está sacado del contexto original.

(4) El experto no es confiable, porque ha cometido graves errores o tiene un claro interés en afirmar ciertas cosas, aunque forman parte de su área de su competencia.

(5) Aunque lo que señala el experto sí está dentro del área de su competencia, otros expertos están en desacuerdo con esas afirmaciones.

La teórica de la argumentación Trudy Govier considera que los puntos 4 y 5 también son formas de la falacia ad verecundiam (2010: p. 379).

Por último, aunque no viole alguna de las preguntas críticas del esquema, podemos incluir como error en el uso de expertos la siguiente situación:

(6) Apelar a un experto en aquellas discusiones en las que no es correcto usar ese tipo de argumentos.

Como se puede observar, hay errores que normalmente no son incluidos como comisiones de la falacia ad verecundiam pero que son importantes y más o menos frecuentes. Esa es la razón por la que preferimos hablar de incorrecta apelación a un experto en vez de la falacia ad verecundiam. Veamos algunos ejemplos de cada uno de los errores en cuestión.

Ejemplos

Falacia ad verecundiam

(1) El caso más extremo de error en la apelación a un experto es aquel en el que la persona citada no es un verdadero experto. En muchos mensajes publicitarios, por ejemplo, se presenta a alguien como experto o como representante de cierta comunidad de expertos, cuando solo es un actor disfrazado con una bata blanca.

Es importante destacar un error muy común cuando se identifican falacias de este tipo. A veces, cuando en algún tipo de publicidad se cita lo que dice o hace una celebridad, no se apela a la autoridad de esa celebridad, sino que se busca asociarla con un grupo en particular de personas o presentarla como ejemplo de que el uso de un producto tiene buenos resultados. Por ejemplo, una famosa actriz mostrando su hermosa cabellera luego de usar una determinada marca de acondicionador para el cabello no puede estudiarse como un caso de falacia ad verecundiam, porque no se cita a la celebridad como autoridad conocedora de las bondades de dicho producto, sino como testimonio o ejemplo de los buenos resultados (aunque, seguramente, esto también sea una manipulación, porque la celebridad no usa la marca en cuestión o tiene un estilista que la ha arreglado para el comercial). Asimismo, cuando una joven famosa aparece diciendo que tal o cual marca de hamburguesas es la mejor, no se apela a su autoridad o experiencia, sino a que sus seguidores vinculen las características de esa joven con dicha marca (lo que probablemente constituye un tipo de incorrecta apelación a la pertenencia a un grupo).  

(2) El caso paradigmático de experto que es citado fuera de su área de conocimiento es el de Albert Einstein. Muchas veces oímos o leemos citas de lo que pensaba Einstein sobre política o la sociedad con el fin de apoyar ciertas políticas públicas o sacar conclusiones sobre el estado actual del mundo. Un ejemplo específico es el siguiente (Douglas Walton, 2002, p. 222):

Este alarmante gasto en defensa conducirá a un desastre económico. Según Einstein, un país con un gasto muy grande en defensa es signo de inestabilidad política y no es consistente con una correcta política fiscal que conduzca a la recuperación duradera de una recesión.

El problema es que Albert Einstein era una autoridad en Física, pero no puede citarse como si fuera una autoridad en Economía o Política. 

Ahora bien, lo anterior no quiere decir que sus argumentos y opiniones no sean valiosos por haber sido un ser humano excepcionalmente brillante. Pero si usted fundamenta una opinión fuera del campo de la Física usando algún novedoso argumento brindado por Einstein, es por honestidad intelectual que debe citar a Einstein como la fuente de dicho argumento (es como decir «comparto los mismos argumentos que el señor tal»). En ese caso, la fuerza de su argumento no recaerá en la autoridad de Einstein, sino en la fuerza interna del mismo (qué tan aceptables y relevantes son sus premisas y qué tan bien fundamentada está su conclusión), de manera que usted tendrá la responsabilidad de defender el argumento si es objetado.       

Otros errores en la apelación a expertos

(3) Muchas veces se malinterpreta o se cita fuera de contexto lo que señaló un experto. Un ejemplo que, pese a ser tonto, es muy común sucede con el mismo Einstein y su teoría de la relatividad (créame, una versión de esto se lo escuché decir una vez a un Presidente):

Que lo que digas es verdad es algo relativo, porque todo es relativo, como señalaba Albert Einstein.

La teoría de la relatividad, una teoría de Física, es terriblemente tergiversada para negar la existencia de proposiciones verdaderas en cualquier ámbito y caer en el relativismo (algo que contradice las posiciones filosóficas y morales del mismo Einstein).

(4) Es posible que un experto no sea confiable. Por ejemplo, citar a un experto nutricionista sobre las bondades de comer el alimento X es incorrecto si ese experto ha sido acusado de afirmar ciertas cosas solo para vender sus propios productos, entre los que se encuentra una bebida basada en el alimento X.

Es importante señalar que aunque en este caso es legítimo poner en tela de juicio lo señalado por el experto, también sería falaz rechazar sus argumentos solo por la desconfianza que genera. Lo prudente sería suspender el juicio, no brindar una opinión, hasta que se tengan nuevos datos.

(5) Es incorrecto sostener nuestras opiniones en un experto si la mayoría de los expertos están en desacuerdo. Por ejemplo, los negacionistas del cambio climático muchas veces fundamentan sus opiniones en informes de expertos. El problema es que, no solo gran parte de esos informes son pagados por empresas con intereses en que no se regule la emisión de gases con efecto invernadero –por ejemplo, grandes compañías de combustible fósil–, sino que una mayoría abrumadora de la comunidad científica está de acuerdo en que el calentamiento global es real y es producto de la acción del ser humano.

(6) Por último, hay discusiones en las que es incorrecto apelar a la autoridad para defender nuestras opiniones. Por ejemplo, en una discusión científica sobre la existencia del calentamiento global es incorrecto que un científico señale como razón a favor el que otro experto haya dicho que el calentamiento global existe. En este caso, las afirmaciones deben ser probadas, fundamentarse en evidencias, no en la autoridad de alguien.

La ciencia medieval muchas veces se basaba en la autoridad de la Biblia y Aristóteles para apoyar sus hipótesis y afirmaciones. Por ejemplo, cuando fue publicado el libro de Nicolás Copérnico, De revolutionibus orbium coelestium (1543), el teólogo Andreas Osiander agregó un prefacio no autorizado señalando que Copérnico había escrito su modelo heliocéntrico como una mera hipótesis, no como algo verdadero o probable. Esto lo dijo porque se consideraba que la hipótesis de Copérnico contradecía el Viejo Testamento y lo que había enseñado Aristóteles (que defendía el modelo geocéntrico). Evidentemente, este uso del argumento por apelación a la autoridad es incorrecto según los estándares de prueba de la ciencia moderna.

Fuentes bibliográficas

Govier, T. (2010). A practical study of argument. Wadsworth, Cengage Learning.

Walton, D. (2008). Informal Logic Cambridge University Press, New York.




ARGUMENTACIÓN POR CASOS: ¿VAMOS A LAS ELECCIONES REGIONALES?




Hay discusiones que no se pueden desaprovechar desde el punto de vista pedagógico. Si queremos enseñar Argumentación es necesario poner en práctica, con casos reales, sus instrumentos teóricos. La discusión actual en Venezuela nos brinda un buen ejemplo práctico. En este momento, luego de varios meses de protesta y la elección fraudulenta de la constituyente, se ha presentado una fuerte discusión sobre si la oposición debe participar en las elecciones regionales pautadas para diciembre de 2017. Los partidos más grandes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) han decidido inscribir sus candidatos. Aunque la inscripción no implica que efectivamente participarán en dichas elecciones, esa acción les ha costado algunos aliados, el disgusto de una parte de la población y la crítica de muchos analistas políticos.

El argumento más popular entre los que están de acuerdo con inscribirse y, probablemente, participar en las elecciones regionales puede plantearse como un argumento por casos hipotéticos (ver más aquí). Lo que haré en esta entrada es reconstruirlo de la mejor manera posible y evaluar qué tan fuerte es. Aunque hay varias versiones del argumento, una de las más claras ha sido presentada por Fernando Mires en su artículo la trampa antielectoral de Nicolás Maduro; Mires considera que a quien más le interesa que la oposición no participe en las elecciones regionales es a Maduro, esto es así porque:

Si la oposición no participa en elecciones, Maduro no se vería impulsado a suprimirlas. Entonces, preguntarán lo del grupo dos ¿para qué participar en elecciones si Maduro las va a suprimir y si no es así las va a desconocer? Supongamos que sea así. En ese caso Maduro chocaría una vez más con la legalidad y con ello agregaría varios puntos más a su deslegitimación interna y externa.

El grupo dos al que se refiere Mires es el grupo de los que consideran que es mejor no asistir a las elecciones. Por otra parte, es importante tener en cuenta que, en este argumento, los vínculos entre premisas y consecuencias hipotéticas son de plausibilidad, no pueden tomarse como consecuencias necesarias. Por ejemplo, la afirmación «si la oposición no participa en elecciones, Maduro no se vería impulsado a suprimirlas» debe interpretarse como muy plausible, pero no como algo de lo que tengamos certeza absoluta: quién sabe, tal vez el hecho de que la oposición no participe conduzca a que la constituyente termine seleccionando a los gobernadores. Pues bien, manos a la obra, reconstruyamos el argumento como un argumento por casos:

Premisa 1: o la oposición participa (al menos una organización de la MUD participa) o no participa en las elecciones regionales (ninguna organización de la MUD participa).

Hipótesis 1: supongamos que la oposición participa.
Consecuencia hip. 1.1: (plausiblemente) Maduro suprimiría o desconocería las elecciones.
Consecuencia hip. 1: dado lo anterior, Maduro chocaría una vez más con la legalidad y con ello agregaría varios puntos más a su deslegitimación interna y externa.

Hipótesis 2: supongamos que la oposición no participa en las elecciones regionales.
Consecuencia hip. 2: (plausiblemente) Maduro no se vería impulsado a suprimirlas (no tendría efectos su deslegitimación).

Mires desarrolla mucho más este y otros argumentos. No podemos en este espacio analizar cada uno de ellos. No obstante, la conclusión general a la que llega es que la oposición debe participar en las elecciones regionales.

Voy a dar por hecho que la premisa disyuntiva del argumento anterior es aceptada y que las hipótesis son relevantes para sus respectivas consecuencias hipotéticas. Me concentraré solamente en si las consecuencias de cada hipótesis, y la conclusión general, están bien fundamentadas (más sobre qué es buena fundamentación aquí). En ese sentido, hay dos críticas importantes al argumento. Veamos:

(1) Por un lado, Gustavo Tarre Briceño (aquí) ha señalado que si la oposición no va a elecciones, pero llama a la abstención, el gobierno no obtendrá una victoria:

¿(S)erá una victoria del chavismo “ganar” otra elección con una altísima abstención? ¿Ganó Maduro la elección del pasado 30 de julio? No sólo Venezuela, sino el mundo entero, supo que se produjo un descomunal fraude electoral. Con victorias así, el régimen no necesita derrotas.

Este argumento puede entenderse como atacando la consecuencia hipotética 2: Maduro no se vería impulsado a suprimirlas (no tendría efectos importantes en su deslegitimación).

(2) Muchas personas y analistas consideran que no se debe asistir a las elecciones, porque con esa acción se legitima al gobierno. Por ejemplo, María Corina Machado, coordinadora del movimiento político Vente Venezuela, se ha apartado de la MUD porque considera que aceptar los términos del Consejo Nacional Electoral es legitimar al régimen (ver aquí). Este argumento ataca directamente la conclusión general del argumento por casos (es preferible asistir a las elecciones regionales).

En esta entrada solo analizaré la primera objeción. La segunda objeción necesita, por lo menos, una entrada completa y mucha reflexión. Así que me obligo a escribir una entrada al respecto.

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Evaluación de los argumentos


Argumento hipotético 2 de Mires
Argumento hipotético de Tarre

Hipótesis 2: supongamos que la oposición no participa en las elecciones regionales.
Consecuencia hip 2-M: (plausiblemente) Maduro no se vería impulsado a suprimirlas (no tendría efectos en su deslegitimación).


Hipótesis 2: supongamos que la oposición no participa (se abstiene).
Consecuencia hip. 2.1-T: el chavismo ganaría la elección con una altísima abstención.
Consecuencia hip. 2-T: ganar la elección con altísima abstención sería una derrota.



El argumento de Tarre Briceño no señala expresamente que el gobierno se deslegitimaría si ganara la elección con una altísima abstención. Sin embargo, es razonable que en ese escenario también se agregarían algunos puntos más (para usar los términos de Mires) a la deslegitimación del gobierno. Esto implica que el argumento de Tarre Briceño tiene más fuerza que el argumento hipotético 2 de Mires: siempre y cuando la abstención sea impresionante, no asistir pudiera tener efectos en la deslegitimación del gobierno.

No obstante, incluso si aceptamos que una abrumadora abstención agrega puntos a la deslegitimación del gobierno, esto no implica directamente que sea preferible no asistir y llamar a la abstención en el caso de las elecciones regionales. Recordemos que los casos hipotéticos planteados por Mires (y por muchos otros) tienen como objetivo comparar los escenarios más plausibles y cuyos efectos son preferibles, así que es fundamental preguntarnos: ¿qué sucede cuando comparamos los dos escenarios, asistir y no asistir a las elecciones?, ¿tienen la misma fuerza los argumentos hipotéticos de uno u otro caso? Para contestar estas preguntas me fijaré en dos elementos: (a) qué tan plausibles son las consecuencias hipotéticas señaladas, (b) qué tan fuertes son los efectos de dichas consecuencias.

(a) Plausibilidad. El argumento hipotético de Mires a partir de la hipótesis 1 (la oposición asiste) incluye las dos consecuencias que parecen más plausibles. Es posible que el gobierno suprima las elecciones o que, incluso celebrándolas, desconozca de alguna manera a los gobernadores (como ya ha hecho con los actuales). Ambos escenarios deslegitiman aún más al gobierno. No cabe duda. 

El argumento de Tarre Briceño también es altamente plausible: si la oposición llama a la abstención, seguramente ésta será abrumadora (tal como lo fue en la elección constituyente). Digamos, entonces, que los escenarios planteados por ambos argumentos son altamente plausibles (en esto quedan empatados).

(b) Fuerza de las consecuencias. La consecuencia hipotética planteada por Mires implica una muy fuerte deslegitimación del gobierno, especialmente si suprimen las elecciones o cometen un fraude (que tendría que ser grotesco para poder voltear una elección que las encuestas indican 75-25 u 80-20 a favor de la oposición). Si permiten una elección más o menos limpia, el solo hecho de perder 20 de 23 gobernaciones (según muchas encuestas) sería un gran golpe a la legitimidad de sus últimas decisiones; pero si, además, desconocen posteriormente a los gobernadores, estarían desconociendo la voluntad popular.

En el caso del argumento de Tarre Briceño, por su parte, es verdad que una abrumadora abstención tiene efectos en la legitimidad, sin embargo, no parece tener tanta fuerza en comparación con la supresión de las elecciones, un fraude grotesco o el desconocimiento de la voluntad de una mayoría abrumadora. Estas son las razones de dicha afirmación: (1) si la oposición no asistiera a las elecciones regionales, éstas dejarían de ser competitivas, por lo que perderían importancia (muchos chavistas se pudieran abstener si el gobierno no los obliga). Esto pudiera ser usado de excusa por el gobierno para atenuar los efectos de la abstención. (2) Si la oposición se abstuviera, el gobierno no tendría tanta presión para mostrar una alta participación, pues no habría referentes cercanos en el tiempo con qué compararlas y porque no son ni decisivas ni nacionales. Nótese que en las elecciones constituyentes el gobierno sentía la presión de mostrar que había participado más del 15% de los electores (el porcentaje mínimo de electores para iniciar un proceso constituyente) y, más aún, necesitaba mostrar que había participado más de los siete millones y medio de personas que participaron en el plebiscito organizado por la oposición dos semanas antes. Por eso tuvo que manipular los resultados. Estos motivos no estarían presentes en las elecciones regionales. (3) Para quienes apoyan al gobierno (nacional e internacionalmente) es mucho más fácil mantenerse apoyándolo si no es necesario actuar (en el caso de la abstención opositora) que si se debe avalar (o, incluso, actuar para) la supresión, el fraude o el desconocimiento de las elecciones.    

Estos atenuantes de los efectos del escenario abstencionista, en cuanto a la deslegitimación del gobierno, inclinan la balanza a favor del escenario de la participación electoral: aunque una alta abstención sería una derrota para el gobierno, sus efectos deslegitimadores serían menores que los que tendría la supresión de las elecciones, un fraude grotesco o el desconocimiento de una abrumadora mayoría de los electores.

Pero, ¿es esto suficiente para señalar que es preferible que la oposición asista a las elecciones regionales? Claro que no. Nos queda, al menos, uno de los argumentos principales de quienes están a favor de la abstención: solo con asistir se está legitimando al gobierno y sus instituciones. Como dije antes, este argumento será el tema principal de la próxima entrada del blog. No obstante, antes de terminar creo que es importante hacer una reflexión: notemos que ambas partes, abstencionistas y electoralistas, tienen razones para apoyar sus posiciones. Puede ser que la evaluación de los argumentos de unos y otros incline la balanza a favor de alguno de los sectores, pero incluso esa evaluación está sujeta a revisiones y abierta a nuevas razones. Esto quiere decir que, más allá de los intereses individuales, no es aceptable rechazar a quien piensa distinto sin considerar sus razones ni entender su postura. Debemos ser humildes y reconocer la posibilidad de equivocarnos y que otros tengan la razón. Si queremos cambiar esta sociedad, debemos comenzar cambiando la forma en que tratamos a los de nuestra familia, a quienes comparten los mismos intereses generales pero, ocasionalmente, disienten en los medios para lograr satisfacerlos.    



GUÍA DE ARGUMENTOS – ARGUMENTACIÓN POR CASOS



La argumentación por casos (o prueba por casos) es un tipo de argumentación hipotética que tiene lugar cuando hay dos o más casos posibles y excluyentes entre sí que forman una disyunción (este o el otro). El argumento se construye tomando cada uno de los casos como si fuera verdadero o aceptado hipotéticamente y analizando cuáles son las consecuencias a las que conduce.

Esquemas básicos

En lo siguiente, los tres puntos posteriores a la hipótesis indican que el argumento puede tener varios pasos o consecuencias. La premisa inicial es una proposición aceptada en el contexto de la discusión. El esquema básico es el siguiente:

Premisa: A o B
                  Hipótesis 1: Supongamos A                 
                  .
                  .
                  .
                  Conclusión hip. 1: Por lo tanto, C
                  Hipótesis 2: Supongamos B
                  .
                  .
                  .
                  Conclusión hip. 2: Por lo tanto, D
         Conclusión: por lo tanto, C o D

Como puede verse, en la argumentación por casos es necesario tomar cada una de las proposiciones de la disyunción de la premisa inicial, determinar cuáles son sus consecuencias lógicas y, posteriormente, formar una conclusión general que incluya las conclusiones hipotéticas de cada una de las suposiciones que han sido analizadas. En algunos casos C y D representan una misma proposición (C = D), de manera que la argumentación por casos conduce a una conclusión no disyuntiva:

         Premisa: A o B
                  Hipótesis 1: Supongamos A                 
                  .
                  .
                  .
                  Conclusión hip. 1: Por lo tanto, C
                  Hipótesis 2: Supongamos B
                  .
                  .
                  .
                  Conclusión hip. 2: Por lo tanto, C
         Conclusión: por lo tanto, C

Es decir, si todos los casos conducen al mismo resultado, podemos concluir afirmando ese resultado.

La argumentación por casos puede ser deductiva (de conclusión necesaria) o presuntiva (de conclusión plausible). Será deductiva si cada una de las consecuencias que se derivan de las hipótesis es deductiva. Será presuntiva si alguna de las consecuencias que se deriva de alguna de las hipótesis es presuntiva. Veamos dos ejemplos.

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Ejemplos de argumentación por casos

Argumentación por casos deductiva

Imaginemos que se investigan dos asesinatos. En uno de ellos fue asesinado el señor Pedro, y en el otro fue asesinado el señor Carlos. El principal sospechoso de ambos asesinatos es el señor José. Se ha comprobado lo siguiente (estas serán nuestras premisas iniciales):

Premisa 1: el asesinato de Pedro ocurrió en México el día 2
Premisa 2: el asesinato de Carlos ocurrió en Venezuela el día 4
Premisa 3: José estaba en Venezuela entre los días 1 y 5 o estaba en México entre esos mismos días
Premisa 4: si José estaba en Venezuela entre los días 1 y 5, no fue el autor material de su asesinato de Pedro
Premisa 5: si José estaba en México entre los días 1 y 5, no fue el autor material de su asesinato de Carlos

El argumento se desarrolla así:

Premisas: Dadas las premisas 1 a 5.

Hipótesis 1: supongamos, en primer lugar, que José estaba en Venezuela entre los días 1 y 5. (Primer caso de la premisa 3)
Conclusión hip. 1: dada la premisa 4, José no pudo ser el autor material del asesinato de Pedro.

Hipótesis 2: supongamos que José estuvo en México entre los días 1 y 5.
Conclusión hip. 2: dada la premisa 5, José no pudo ser el autor material de la muerte de Carlos.

Conclusión: Por lo tanto, José no fue el autor material de la muerte de Pedro o no fue el autor material de la muerte de Carlos.

Un ejemplo del caso especial en el que la disyunción conduce a una sola proposición es fácilmente construible con el ejemplo anterior. Por ejemplo, podemos añadir la premisa 6:

Si José no cometió el crimen x, entonces hay un crimen por el que no debe ser condenado

En tal caso, el argumento se pudiera haber desarrollado de esta manera:

Premisas: Dadas las premisas 1 a 6.

Hipótesis 1: supongamos, en primer lugar, que José estaba en Venezuela entre los días 1 y 5. (Primer caso de la premisa 3)
Conclusión hip. 1.1: dada la premisa 4, José no pudo ser el autor material del asesinato de Pedro.
Conclusión hip. 1: dado lo anterior, más la premisa 6, hay un crimen por el que José no debe ser condenado.

Hipótesis 2: supongamos que José estuvo en México entre los días 1 y 5.
Conclusión hip. 2.1: dada la premisa 5, José no pudo ser el autor material de la muerte de Carlos.
Conclusión hip. 2: dado lo anterior, más la premisa 6, hay un crimen por el que José no debe ser condenado

Conclusión: hay un crimen por el que José no debe ser condenado.

Argumentación por casos presuntiva

Una fuente de ejemplos de argumentación por casos presuntiva es la toma de decisión con respecto a una acción. Por ejemplo, un joven que no sabe si quedarse viviendo en su país natal, pese a las dificultades para encontrar un empleo bien remunerado, o mudarse a un país con mejores oportunidades laborales, puede desarrollar el siguiente argumento:

Supongamos que me quedo en mi país natal. En ese caso, lo más seguro es que no consiga un empleo acorde a mis expectativas económicas, de manera que no podré ayudar a mi familia. Esto último será una fuente de infelicidad. Por otra parte, supongamos que emigro a un país con más oportunidades. En tal caso, es pausible que encuentre un buen empleo y pueda ayudar a mi familia. Pero estaré lejos del amor que ellos me brindan, lo cual también será una fuente de infelicidad. En consecuencia, plausiblemente, en el futuro seré infeliz por falta de dinero o infeliz por falta de amor.

¿Pueden reconstruirlo, amigos lectores?

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Evaluación de argumentos por casos

Como la argumentación por casos es un tipo complejo de argumentación, la evaluación argumentativa depende, en gran medida, de los esquemas o argumentos componentes. Sin embargo, hay algunas preguntas básicas que debemos tener en cuenta en cualquier caso:

(1) ¿Son aceptables las premisas no hipotéticas? ¿Son verdaderas, probables, plausibles?
(2) ¿Son relevantes las premisas y la hipótesis para las consecuencias de la hipótesis? Específicamente:
En el caso deductivo:
(2.1d) ¿Han sido utilizadas correctamente las reglas de la lógica deductiva? ¿Están correctamente construidos los argumentos?
En el caso presuntivo:
(2.1p) ¿Las premisas o la hipótesis hacen más plausibles o aceptables las consecuencias hipotéticas?
(3) ¿Está bien fundamentada la conclusión? Específicamente:
Solo para el caso presuntivo:
(3.1) ¿No habrá otros argumentos en contra de la conclusión?

(3.2) ¿No será preferible omitir una conclusión hasta que haya más evidencias o razones?



GUÍA DE ARGUMENTOS – REDUCCIÓN AL ABSURDO



La reducción al absurdo (reductio ad absurdum) es una forma de argumentación compleja que se usa para negar, desechar o cuestionar proposiciones o afirmaciones. Los argumentos por reducción al absurdo tienen por objeto demostrar que si suponemos la verdad o aceptabilidad de una proposición p, llegaremos a una conclusión contradictoria (o absurda, en sentido amplio), de manera que no es aceptable dicha proposición p.

Aunque la estrategia de reducción al absurdo más conocida es deductiva (de conclusiones necesarias) –y es usual en pruebas matemáticas y lógicas–, en ciertos contextos solo es posible construir argumentos de reducción al absurdo cuyas conclusiones son plausibles (es decir, que se mantienen mientras no se pruebe lo contrario).  

Esquemas argumentativos de la reducción al absurdo

En los siguientes esquemas se acepta hipotéticamente una afirmación o proposición A, que es la que queremos negar o desechar. Los tres puntos posteriores a la hipótesis indican que el argumento puede tener varios pasos o consecuencias (a partir de otras aceptaciones del contexto podemos concluir nuevas proposiciones). Al final, partiendo de A, mostramos que se llega a una contradicción (B y no B), por lo que debemos rechazar A. Veamos.

Esquema deductivo

          Posiblemente hay premisas aceptadas previamente
Hipótesis: supongamos A
                  .
                  .
                  .
Contradicción: por lo tanto, B y no-B
Conclusión: es falso A
        
La idea es que, partiendo de A, como hipótesis, si derivamos deductivamente una contradicción (llegamos a la negación de A o deducimos alguna proposición y también su negación), debemos desechar A como aceptable o verdadera. Más abajo daremos un ejemplo.

Caso presuntivo

         Premisa(s): aceptamos la proposición B
         Hipótesis: supongamos A
                  .
                  .
                  .
                   Consecuencia hip: dados los pasos anteriores, C
                   Contradicción/conflicto: C está en conflicto con B
         Conclusión: plausiblemente es falso A (o es cuestionable A)

La diferencia fundamental entre la reducción deductiva y la presuntiva es que en esta última alguno de los pasos intermedios para concluir C es un argumento no deductivo, es decir, conduce a conclusiones derrotables (es posible que nueva información derrote esa conclusión). De esta manera, la conclusión en rechazo de A solo es plausible.

Caso del Derecho

En el Derecho es muy popular argumentar mediante una estrategia de reducción al absurdo con las particularidades propias de ese tipo de discurso. En ese caso el objetivo es cuestionar o rechazar una interpretación normativa demostrando que sus consecuencias están en conflicto con alguna norma o algún principio aceptado. El esquema básico es el siguiente:

Premisa 1: Aceptamos la norma o principio N
           Hipótesis: supongamos la interpretación I
                     Consecuencia hip 1: I tiene las consecuencias jurídicas C
Conflicto/contradicción: C viola o contradice (o está en conflicto con) N
          Conclusión: no es aceptable (o es cuestionable) I

Dependiendo del caso, la reducción al absurdo del Derecho puede ser deductiva o presuntiva.

Ejemplos de reducción al absurdo

Argumento por reducción al absurdo deductivo

Un ejemplo sencillo de objeción por reducción al absurdo (en sentido deductivo) puede elaborarse contra de una de las pruebas más antiguas de la existencia de Dios: el argumento cosmológico (en su versión clásica). El argumento cosmológico señala que como todo lo que existe tiene una causa, la existencia del Universo debe tener una causa. Esa causa, que sería la causa primera, es identificada con la creación divina: Dios es la causa del Universo. Luego, Dios tiene que existir.

Uno de los problemas del argumento cosmológico es fácil de notar. Si aceptamos que todo lo que existe tiene una causa, entonces, al concluir que Dios existe, también tenemos que concluir que Dios tiene una causa. Ese contra-argumento es posible plantearlo desde el punto de vista de la reducción al absurdo deductivo si expresamos una aceptación implícita en la religión: no hay nada antes que Dios (por ejemplo, no puede haber hechos previos ni dioses pre-existentes). Reconstruyamos la reducción al absurdo contra el argumento cosmológico:

 Premisa 1: Dios existe
Premisa 2: no hay nada antes que Dios (Dios es la primera causa)
Supongamos que todo lo que existe tiene una causa
Consecuencia hip 1: dada la premisa 1, Dios tiene una causa
Contradicción: dado lo anterior, hubo algo antes que Dios, lo que contradice la premisa 2
Conclusión: es falso que todo lo que existe tiene una causa
 
Argumento por reducción al absurdo presuntiva

Supongamos que en el presente hay viajeros del futuro que son enviados con el fin de informarnos algún suceso de ese futuro. En ese caso, lo más plausible es que usarían las redes sociales para hacernos saber de su existencia. Para convencernos de que son del futuro, seguramente predecirían acertadamente muchas cosas importantes muy difíciles de saber con antelación (ataques terroristas, resultados deportivos, catástrofes naturales, etc.). No obstante, se ha probado que nadie en las redes sociales ha predicho tales cosas. Por lo tanto, es cuestionable la existencia de viajeros del futuro en nuestro presente o, si los hay, de que dichos viajeros tengan como objetivo informarnos algo.

 Premisa 1: nadie en las redes sociales ha predicho cosas importantes difíciles de predecir
Hipótesis: supongamos que en el presente hay viajeros del futuro que son enviados con el fin de informarnos algo sobre ese futuro
Conflicto/contradicción: (plausiblemente) ese humano del futuro hubiera usado las redes sociales para predecir cosas importantes difíciles de predecir (lo que está en conflicto con la premisa 1)
Conclusión: es cuestionable la existencia de viajeros del futuro en nuestro presente o, si los hay, de que dichos viajeros tengan como objetivo informarnos algo
 
Argumento de deducción al absurdo en el Derecho

Un principio básico del Derecho Penal es la proporcionalidad de las penas con respecto al delito cometido. Imaginemos que en un ordenamiento jurídico existen dos normas: N1 sanciona con dos años de prisión el delito de posesión de marihuana hasta los 20 gramos; N2 sanciona con veinte años de prisión el delito de narcotráfico.
Un argumentante considera que cuando la posesión de marihuana sobrepasa los 20 gramos, debe aplicarse el artículo N2.

Un contra-argumento pudiera seguir el esquema de reducción al absurdo:

Supongamos que aceptamos la interpretación (I) de que la posesión de marihuana que sobrepasa los 20 gramos debe ser sancionada según la norma N2. Entonces, si una persona posee 21 gramos de marihuana, debe equipararse al narcotraficante y ser condenado a 20 años de prisión. Esta consecuencia es absurda por desproporcionada (viola el principio de proporcionalidad de las penas). Por lo tanto, no podemos aceptar esa interpretación con respecto a las cantidades que sobrepasan los 20 gramos de marihuana. 

Premisa 1: aceptamos el principio de proporcionalidad de las penas
Hipótesis: supongamos que aceptamos la interpretación I, es decir, quien posea poco más de 20 gramos de marihuana debe ser condenado a 20 años
Consecuencia hip 1: dada la hipótesis, se condenaría con penas semejantes a quien posea poco más de 20 gramos y al gran narcotraficante
Conflicto/contradicción: dado lo anterior, la interpretación I viola el principio de proporcionalidad
Conclusión: no debe aceptarse la interpretación I
 
Cómo evaluar argumentos por reducción al absurdo

Como los argumentos por reducción al absurdo son complejos pueden estar compuestos por otros argumentos. Por ello, es importante tener en cuenta que las preguntas críticas que plantearemos son el mínimo necesario para evaluarlos. Es posible que, dependiendo de la extensión y el tipo de argumentos componentes, sea necesario agregar otras preguntas evaluativas.

(1.1) ¿Son aceptables las premisas no hipotéticas? ¿Son verdaderas, probables, plausibles?
(1.2) ¿Realmente tiene lugar una contradicción o conflicto? Específicamente:
(1.2.1) ¿Las proposiciones en conflicto se excluyen mutuamente (si una es verdadera la otra no puede serlo, o si una es aceptable la otra es inaceptable)*?

(2) ¿Son relevantes las premisas y la hipótesis para las consecuencias de la hipótesis? Específicamente:
En el caso deductivo:
(2.1d) ¿Han sido utilizadas correctamente las reglas de la lógica deductiva? ¿Están correctamente construidos los argumentos?
En el caso presuntivo:
(2.1p) ¿Las premisas o la hipótesis hacen más plausibles o aceptables las consecuencias de la hipótesis?

(3) ¿Está bien fundamentada la conclusión? Específicamente:
Para el caso presuntivo:
(3.1) ¿No hay otros argumentos que apoyen A?
(2.2) ¿No será preferible omitir una conclusión hasta que haya más evidencias o razones?

* En los casos informales es posible que se planteen falsos conflictos. Por ejemplo, el hecho de que se concluya que hay que pintar una parte de la casa de azul no necesariamente excluye que hay que pintar una parte de la casa de blanco: pueden ser partes distintas de la casa o una encima de la otra para dar un efecto especial.

Advertencia: hay mucho más que decir sobre las reducciones al absurdo. He incluido lo que considero elemental para profundizar en tal tipo de estrategia argumentativa.  


Ejemplos y reflexiones en el blog:

Solo el pueblo puede convocar a la asamblea nacional constituyente – cuatro argumentos esenciales (aquí)

Convocatoria a una asamblea constituyente - argumentos por reducción al absurdo (aquí)